jueves, 29 de septiembre de 2011

El placer de la comida y las dietas rotas

Mantener una dieta es lo más difícil que puede existir para alguien que disfruta demasiado la comida. Desde que lo vez, lo hueles, lo visualizas, lo sientes recorrer poco a poco tu paladar y todos los sabores que te hacen incluso volar en un bocado. No por nada es reconocido como uno de los placeres más grandes de la vida. Pero una dieta balanceada ahora es manejada de manera algo distinta, los nutriólogos recomiendan comer de todo en medida. Si comes demasiado sano te matas de hambre y llegan los hermosos antojos y si comes demasiado grasoso te sientes culpable. La dieta es para eliminar esos dos factores, no te matas de hambre y no sientes culpa. Puedes comer muchas verduras y frutas y además porque no también un pequeño pedazo de pan muerto o un exquisito chocolate blanco. Aparte es de mala educación rechazar la comida a tus amigos y familia, si te invitan a comer no vas a empezar a quejarte... sería una falta de respeto.
He descubierto en los últimos días que comer es una de las bases más fuertes de la socialización. Nunca había estado más unida con mis amigas más que cuando nos reunimos en las noches a cenar juntas, olvidamos la escuela, el estrés de las tareas y trabajos. Y convivimos en una manera increíble, todo gracias a la comida.

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